CONCLUSIÓN
En términos generales el uso de abonos y
fertilizantes, beneficia al ser humano, ya que como dicho antes estimulan una
más rápida producción de alimentos; pero no hay que usarlos de forma indebida o
indiscriminada ya que esto provocaría un severo daño a la naturaleza; por eso
es más recomendable ocupar los abonos naturales; y la ventaja es que aunque
ninguno de los 2 hay que usarlos con exceso, si usamos el abono natural en
exceso provoca también daño a la tierra pero no va a ser tanto como lo harían
los fertilizantes artificiales, por eso es mejor usar y fomentar el uso de
abonos naturales.
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